Artículo publicado por el New York TimesEl 2009 ha sido un año en el que el mundo del fútbol ha parecido desafiar la crisis financiera. Mientras el mundo se encuentra en recesión, la FIFA ha anunciado que los ingresos para cada una de las 32 selecciones clasificadas para el Mundial de 2010 se verán incrementados un 60%, más altos que nunca.
De la misma manera, el Real Madrid pagó al Manchester United 94 millones de euros por Cristiano Ronaldo, unos 134 millones de dólares. Pero eso fue sólo el traspaso al que hay que añadirle 15 millones más de dólares anuales en concepto de sueldo. Desde el Real Madrid se reconoce que es una operación viable y, al igual que cualquier otro club que participa en la Champions League, puede empezar a reducir sus deudas a través de los premios en metálico que ofrece la competición europea y que están garantizados con un aumento del 33% entre ésta y las 3 próximas temporadas.
¿La razón? Los acuerdos televisivos y de los sponsors se cerraron antes de la llegada de la crisis, en el período de prosperidad. La recesión, de todos modos, golpeará en algún momento al fútbol. El deporte europeo por excelencia sobrevive sin bancarrotas, o al menos ninguna se ha declarado en 2009.
Pero si Ronaldo vale tanto, ¿qué precio le pondrían a Messi? Éste ha sido su año, el año del Barcelona y el año de España en los terrenos de juego.
El pequeñito que llegó de Argentina ha eclipsado a Ronaldo en todos los trofeos individuales durante el 2009. Su virtud es que es un jugador de equipo, y su equipo ha ganado todo lo que se puede ganar durante un año por un club de fútbol. No sólo éso, el Barça ha devuelto la belleza a los partidos.
Con Messi en la banda o por el centro, con Xavi dando pases aquí y allá con la precisión de una paloma mensajera, más Iniesta y Henry, y la adquisición de Ibraimovich, que se ha convertido en el foco del ataque tras la salida de Eto´o, tienen un estilo tan agradable a la vista como competitivo.
El Real Madrid tiene el apoyo de las instituciones españolas para ayudarle a pagar más de lo necesario para intentar evitar que el Barcelona acapare todos los trofeos (Nota: juro que es lo que pone). Este verano la directiva del Madrid ha estado muy ocupada, no sólo adquirió a Ronaldo, también a Kaká, Benzema, Xabi Alonso y algún jugador más, en un sólo verano.
Lo que no puede comprar son las raíces sobre las que se sustenta la belleza del Barça ni su renovado estilo. Y ello porque es producto de La Masía, una escuela que forma a niños, construída sobre una granja del siglo XVIII y que está junto al Camp Nou, estadio del Barcelona.
"Los jugadores que han pasado por La Masía tienen algo diferente al resto" asegura Josep Guardiola. "Haber competido con la camistea del Barcelona desde niño te da un plus".
Bien lo sabe Guardiola, que pasó por esa escuela y jugó para el primer equipo durante una década para acabar entrenándolo. Uno de sus jugadores, el meticuloso Xavi, acaba de llegar a los 500 partidos como profesional con la camiseta blaugrana.
Xavi nació en Cataluña y entró en el Barça siendo un niño y allí se ha hecho hombre. Y aunque Messi nació lejos de Barcelona, Txiki Beguristain, director deportivo del club, insiste: "Messi es argentino pero se ha críado en nuestra casa". De hecho así es, Messi llegó a los 13 años.
Todo esto nos lleva al gran rompecabezas del 2009. Mientras Messi sobresalía en practicamente cada partido del Barcelona, apenas brillaba con su selección. Mientras parecía el jugador que todos querrían tener el día de la final de la Champions League en Roma, luego se atascaba cada vez que se vestía con la camistea azul y blanca de Argentina.
La razón debe ser Diego Maradona El que fue en otra hora la mayor estrella de Argentina, que además jugó en Barcelona un tiempo, llevó a la selección nacional al borde del ridículo en su primer año como entrenador. Un entrenador novato, inconsistente, incapaz de escuchar un sólo consejo, que nunca ha puesto el mismo once titular dos veces, y que al que le faltó un pelo para fracasar en su objetivo de meter a Argentina en el Mundial.
César Menotti, entrenador de la Argentina campeona del mundo del 78 lo describió con dos frases: "Argentina no funciona como equipo. Messi en el Barcelona no es más que una pieza de un equipo".
Messi es la estrella, sí. Pero es la estrella de un equipo que funciona a la perfección.
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El fútbol, de todos modos, trata de cerrar las puertas a una tendencia internacional: la corrupción. La policía de centro Europa está empezando a descubrir amaños de partidos, algunos negociados desde Asia. El 2009 termina para la FIFA poniéndose en contacto con la Interpol para tratar de dar con lo cabecillas de las mafias que manipulan partidos para su beneficio en apuestas online.
El año termina con sospechosos y detenciones, pero sin juicios por ahora.
Mientras tanto el Mundial se acerca. El torneo empieza a tener forma, y se le pueden ver unas manos sucias y unos zapatos limpios. La mano de Thierry Henry, que engañó deliberadamente para llevar a Francia a Sudáfrica 2010, contrasta con los zapatos limpios de Eslovenia.
Borut Pahor, Primer Ministro esloveno, prometió que limpiaría los zapatos de los jugadores si Eslovenia, con 2 millones de habitantes, eliminaba a Rusia, con 142 millones. Así ocurrió en Noviembre y el Primer Ministro mantuvo su promesa.
"A Sudáfrica", escribió el diario esloveno Dnevnik, "con los zapatos limpios".