
Hay un jugador de esos de los que nadie habla fuera de EEUU pero que tiene todas las papeletas de ser una cara reconocible en todos los puntos del globo dentro de pocos años. Es Kevin Durant
Durant es un jugador con un físico atípico para lo que estamos acostumbrados a la liga. Me refiero a su peso. A sus 2´06 de estatura le acompañan 104 kilos, un peso normal para un vida normal, pero delgado para lo que se estila en la NBA. La diferencia se hace patente cuando ves al jugador en algun partido defendiendo la camistea de Oklahoma City Thunder junto a algún pivot como O´Neal. Pero la falta de peso la suple con calidad.
Hace dos madrugadas igualó un record que ha pasado desapercibido allende los mares, pero que es muy significativo. Oklahoma recibía a uno de los equipos emergentes de la liga, los Atlanta Hawks (qué bueno es Crawford, otro que merece una columna en este blog). Los Thunders se hicieron con la victoria106 a 99 y de paso echaron una mano a Celtics y Magic que ven peligrar sus puestos en el Este por culpa de los Hawks. En ese partido Durant consiguió 33 puntos y 11 rebotes, actuación conocida como doble doble. De este modo siguió en su línea de buenas actuaciones este año en el que está promediando más de 29 puntos por partido.
La particularidad de este partido es que en él Durant sumó su 22º partido consecutivo con 25 o más puntos, algo que no había conseguido nadie en la NBA desde el 2001 en el que lo consiguió Allen Iverson. Desde 2001 han pasado un puñado de jugadores importantes en la NBA, entre ellos Kobe y Lebron. Algo tendrá este chico cuando consigue records en su tercer año de profesional que no están al alcance de cualquiera. Mantened al flaco en vuestras mente, por sus manos pasa el futuro de la liga.
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