
En el post anterior relatábamos cómo fue el impacto del Katrina en la ciudad de New Orleans, una ciudad que ha tenido pocas alegrias que llevarse a la boca en estos años. El Domingo los Saints le dieron una de ellas metiéndose en una Super Bowl por primera vez en su historia.
La transformación del equipo se produce durante la primavera-verano del 2006, un año después del desastre. Hay varios nombres a los que habría que dar una líneas en este espacio para ser justos. Sobre todo al entrenador Sean Payton. Pero vamos a hablar del jugador que lleva el número 9, del QB Drew Brees.
Brees se crió en la universidad de Pardue, una de las universidades con fama de formar grandes QB. Con él de la mano Pardue llégó a una Rose Bowl tras 30 años de sequía, desde que Griese, el mítico QB de los Dolphins del 72, lo consiguiera. Fue drafteado por San Diego Chargers a cuyo servicio estuvo varios años. Pero Chargers nunca confió plenamente en Brees. El QB había logrado varios records en su época universitaria pero la franquicia californiana le achacaba dos problemas principales: su tendencia a lesionarse y su baja estatura, 1´80. Tras una grave lesión en el hombro, San Diego eligió deshacerse de Brees y pescar en el draft de 2005. Fue allí, tras unas duras negociaciones con New York Giants, cuando Philip Rivers recaló en la costa Oeste y Eli Manning en la costa Este.
Mientras Chargers se encomendaban a Rivers tras deshacerse de Brees y menospreciar al pequeño de los Manning, Brees se buscó la vida. Sonó muy fuerte su fichaje por Miami Dolphins pero no terminó de cuajar. La franquicia de Florida temía una recaída de su lesión y al final decidió no fichar al QB. Brees siguió buscando. Fue entonces cuando se topó con el entrenador Payton y los Saints. Tiempo después Payton desveló cómo fue el primer encuentro. Brees, acompañado por su esposa, se presentó en New Orleans cuando en zonas de la ciudad el paso del Katrina era todavía más que evidente. Payton se ofreció a darles un pequeño paseo en coche mientras charlaban de NFL y asuntos varios. En un momento de despiste Payton entró con el coche a un barrio fantasma, donde los edificios seguían inundados y no se encontraba a nadie por las calles. La visita turística no pretendía mostrar la cara mala de la ciudad, pero Brees presenció que el Katrina seguía muy presente. Cuando Payton y Brees se despidieron, el entrenador estaba seguro de que habían perdido la oportunidad de fichar al QB, que Brees huiría de aquella ciudad malherida y aquella franquicia fantasma como alma que lleva el diablo. Nada más lejos de la verdad. Al día siguiente Brees llamaba a Payton y le explicaba cómo sentía la necesidad de aportar su granito de arena a través del fútbol americano, cómo quería intentar anestesiar de su dolor a aquellas gentes que parecían no terminar de despertar de su pesadilla.
Ese año los Saints llegarán a la final de conferencia, pero los Chicago Bears impidieron que en Febrero de 2007, en Miami, se viesen las caras en la Super Bowl los Colts de Manning y los Saints de Brees. Tres años después, y de nuevo como Miami de escanario, esta vez sí, Manning y Brees se verán las caras. Y sólo puede ganar uno.
Por cierto, desde que Brees abandonó San Diego los Chargers no han hecho acto de presencia en una Super Bowl, a pesar de tener equipo de sobra para ello. En ese mismo período de tiempo Eli Manning ganó una para los Giants y Brees, de momento, está en la final de finales.... A eso se le llama tener buen ojo. En nombre de todos los que medimos 1´80 o menos, gracias Brees.