Hace un par de años Boston Celtics tocaban la gloria al proclamarse campeones de la NBA ante los Lakers de Bryant y Gasol. Era la culminación de un proyecto que llevó de nuevo el anillo de campeones a los dedos de la franquicia de Massachusstess, más de una década después de su última victoria. El proyecto estaba liderado principalmente por tres jugadores, los tres que vemos en la foto y que reciben el sobrenombre de Big Three. Son, de izquierda a derecha, Ray Allen, Paul Pierce y Kevin Garnett.
Ninguno de los tres son precisamente unos recién llegados a esto de la NBA. Paul Pierce ya formaba parte de los Celtics desde hacía varios años cuando desembarcaron en Boston Allen (desde Seattle, en la otra punta del país) y KG (desde Minnesota). Con estos tres jugadores Boston parecía en disposición de formar una nueva dinastía en la historia del baloncesto americano. Pero, lejos de ser Peter Pan, el niño que nunca envejecía, éstos son mortales y los años les empiezan a pesar.
Desde que en Navidad los Celtics asaltaran el Amway Arena de Orlando para llevarse la victoria el equipo cuenta la mayoría de partidos por derrotas, y lo que es más preocupante, en esta mala racha de los Celtics en 11 ocasiones han perdido un partido que iban ganando por 10 o más puntos. Las dos últimas contra el propio Orlando (al que ganaba de 11 puntos al descanso y terminó perdiendo de 7), y anoche mismo contra New Orleans Hornets (a los que llegaron a ir venciendo de 12 puntos al descanso para acabar cayendo de 8).
Las lesines tampoco están echando una mano al Big Three. El pasado año, al final de temporada, Garnett se lesionó y lo que parecía una lesión de un par de semanas terminó por dejar fuera al emblema de los Celtics durante todos los play offs. Boston cayó en semifinales de conferencia a manos de los Magic, con Garnett en el banquillo vestido de traje. Este año parecía que los Celtics volvían a ser un equipo dominador. Empezaron la temporada venciendo nada más y nada menos que en The Q, la casa de Lebron James. Pero de nuevo las lesiones, y un Ray Allen que ni está ni se le espera, están pesando mucho en la franquicia. Prueba del cansancio mental y físico es la imposibilidad de cerrar partidos que tienen ganados al descanso.
Como el que no se consuela es porque no quiere, los Celtics pueden echar un ojo a sus archienemigos de los Lakers. Anoche se cumplió el tercer partido que se perdió Kobe Bryant, al que las lesiones y los años también empiezan a hacerle mella en una liga tan exigente como la NBA. La diferencia es que sin Bryant los Lakers han ganado sus tres partidos, dos de ellos en canchas donde este año los Lakers ya habían perdido a pesar de la presencia de su megaestrella, hablamos de Portland y Utah.